El jueves pasado vivimos uno de esos momentos que no se celebran solo por el premio en sí, sino por todo lo que representa el camino recorrido.
En los Premios Salud y Empresa de RRHH Digital, Techsoulogy recibió un reconocimiento especial bajo el nombre “Pequeña Gran Cultura”. Un premio que reconoce algo que sentimos desde dentro desde hace tiempo: que se puede construir una empresa sólida, innovadora y competitiva en AdTech sin renunciar a lo humano (e independientemente de su tamaño).
Este reconocimiento no llega por casualidad. Llega como consecuencia directa de una forma muy consciente de entender la cultura, el liderazgo y el bienestar. Y, sobre todo, de sostener esa visión en el tiempo, incluso cuando la urgencia manda y la inmediatez parece querer llevárselo todo por delante.
En Techsoulogy no hablamos de bienestar como un programa aislado o un listado de perks atractivos. Hablamos de bienestar como una responsabilidad organizativa, que aparece cuando la cultura lo permite y cuando existen espacios reales de seguridad psicológica.
Desde el inicio de la compañía, cuidar a las personas ha formado parte del ADN. No porque quede bien decirlo, sino porque creemos profundamente que una empresa que no cuida, no sostiene. Y que una organización que no genera entornos seguros difícilmente puede aspirar a innovar de forma sostenible.
De esta convicción nace nuestro Plan de Bienestar, integrado dentro de un proyecto cultural mucho más amplio y profundo: Culturology. Un proyecto vivo, cocreado, que se crea desde la escucha activa y la participación real del equipo.
Culturology es, para nosotros, un laboratorio vivo. Un espacio estable de cocreación donde cualquier persona puede proponer, liderar y desarrollar acciones que fortalezcan nuestra forma de trabajar juntos y juntas.
Definimos de forma colaborativa nuestro propósito: “To bring human touch to the AdTech industry” y nuestros valores. Analizamos cómo decidimos, cómo nos comportamos, qué premiamos, qué toleramos y qué no. Y, a partir de ahí, diseñamos planes de acción concretos, medibles y sostenidos en el tiempo.
Este enfoque ha permitido algo clave: que la cultura no dependa únicamente del área de People & Culture, sino a través de una red de Embajadores de Cultura que empujan que todas las acciones propuestas, se vuelvan realidad.
Pero uno de los pilares más claros de nuestro modelo de bienestar es, sin duda, la confianza real. Flexibilidad horaria fuera de core hours, modelo híbrido con un solo día de presencialidad semanal, posibilidad de trabajo 100% remoto desde cualquier punto de España (e incluso desde otros países dentro del marco legal) y acompañamiento personalizado en momentos vitales complejos.
La conciliación no genera inquietud cuando hay coherencia. Por eso ampliamos permisos más allá de lo que marca la ley cuando es necesario, acompañamos de forma humana situaciones personales delicadas y entendemos que la vida no ocurre fuera del trabajo, sino que atraviesa a las personas que trabajan con nosotros.
Nuestro enfoque de bienestar es integral. Incluye seguro médico privado cubierto al 100%, con cobertura psicológica, recursos de salud mental, retos colectivos de autocuidado y espacios para hablar de lo que normalmente se silencia.
También abordamos el bienestar financiero, porque el estrés económico impacta directamente en la salud emocional. Retribución flexible, talleres con expertos externos y educación financiera forman parte de un modelo que busca autonomía y equilibrio, no dependencia.
El bienestar también tiene que ver con crecer. Cada persona dispone de presupuesto anual de formación, clases de idiomas dentro de la jornada laboral, programas de coaching y mentoring, y espacios para compartir conocimiento.
El reconocimiento va más allá del resultado. Celebramos actitudes, colaboración, generosidad, coherencia cultural. Los claps, los Techsoulogy Awards y los rituales compartidos refuerzan algo esencial: sentir que lo que haces importa y que alguien lo ve.
Todo esto se sostiene desde un modelo de liderazgo humanista, trabajado de forma vivencial a través de nuestro programa interno LXP. Y su impacto en el bienestar de los equipos es directo.
Si hay algo que define a Techsoulogy es una seguridad psicológica muy alta. Espacios donde se puede hablar, discrepar, equivocarse y aprender sin miedo. Donde el feedback es continuo y transversal, y donde las conversaciones difíciles no se evitan, se acompañan.
Incluso el humor forma parte de esta seguridad. Reír juntos rompe jerarquías, genera confianza y recuerda que somos personas antes que roles. Cuando el humor fluye, algo importante está bien.
Los datos acompañan. Nuestra rotación voluntaria es muy baja, el engagement es alto, el sentimiento de pertenencia es sólido y el eNPS refleja una conexión real con el proyecto. No somos una multinacional. Somos una PYME en un sector altamente competitivo. Y precisamente por eso, nuestra cultura se ha convertido en una ventaja competitiva clara en AdTech y Programática.
El reconocimiento de RRHH Digital como “Pequeña Gran Cultura” no es un punto de llegada. Es una señal de que el camino elegido tiene sentido. Y también una responsabilidad: seguir cuidando, revisando, aprendiendo y evolucionando sin perder nuestra esencia.
Gracias a todas las personas que hacéis posible esta cultura cada día. Porque una empresa no es lo que dice que es, sino lo que se vive dentro. Y en Techsoulogy, se vive con humanidad.